17 may. 2013

NIÑO MALO (José Martín Molina)


Ayer escribí:

Estoy al 30% de Niño Malo, pero he de parar en mis actividades literarias para redactar esta pequeña reseña, que no será la última, en referencia a esta obra premiada. José se muestra como un auténtico poeta irreverente, osado, atrevido pero ante todo...niño malo. Sus palabras al inicio de la obra ya avisan:

 "Soy un niño malo

 que finge ser niño

 que finge ser malo

 a veces sí soy niño

 a veces sí soy malo"

 

Hoy escribo:
El niño malo ha podido conmigo.  Me ha hecho felicitarle por su cumpleaños (TRES DE ENERO), he ido a comprar con él, para no comprar (DE COMPRAS). Pero con AL  ACECHO me ha superado: Recordar a Juan Salvador Gaviota ha sido una experiencia que sobrevuela el tiempo. 

NO TENEMOS POR QUÉ OBEDECER LA LEY SI NO FORMAMOS PARTE DE LA BANDADA ( Richard Bach en Juan Salvador Gaviota).
 

Continúa siendo un niño malo...

 

13 abr. 2013

CELOS DE DIOS de Gema Alcalá Recuero

 
Es difícil decir qué obra me ha gustado más de Gema.
 La Empatía del Centauro es una novela fantástica para pensar.
Celos de Dios es otra historia. Los sentimientos fluyen desde el principio.
Lina, la protagonista dulce y retrasada que da lástima al lector y que, en ocasiones, le sorprende.
Ésta es una obra para sentir. La historia fluye como una "buena novela" hasta el capítulo Psicofonías. A partir de aquí, los ojos del que la está leyendo se abren, el corazón se expande y la exclamación aparece.
Si fuera necesario un calificativo para la obra diría que es una historia de vida, de sentimientos y de fuerza, en la que Dios ha de estar orgulloso.
Me quedo con la frase:


" La Lina no entiende, ¿por qué es así la vida?. Cuando más feliz es uno, más difícil es todo.
  ¿Será que Dios tiene celos?."     

8 mar. 2013

LA EMPATÍA DEL CENTAURO Gema Alcalá Recuero

 

Tenía ganas de acabar de leer esta novela para hacer la reseña, tarea que no va a ser fácil.

La dificultad no se centra en la obra en sí, sino en el hecho de conocer personalmente a la autora y saber de sus aficiones y sus miedos. Me atrevo a decir que Gema es una mujer sensible y sincera, así como tremendamente generosa.

La Empatía del Centauro, además de ser una novela que podríamos definir como fantástica, cabría la posibilidad de asemejarla a un ensayo  sobre la reflexión humana frente a lo diferente y a lo desconocido.

La historia de base no comporta una gran novedad: investigación del hallazgo de un diente de Abel Flores en el jardín de Ainhoa y Joaquín y la posterior averiguación de la causa y el autor de la muerte del primero.

Lo maravilloso y “fantástico” de esta obra recae en la relación que se establece entre los protagonistas humanos de la historia y los cuesedoritas (habitantes de Cuesedoris). Reconozco que me causó asombro el hecho de darme cuenta que, tras la lectura de la primera mitad de la obra, no me acordaba del inicio. Gema me tranquilizó, diciendo que había muchos conceptos diferentes y desconocidos pero que retomaría el hilo sin dificultad. Cierto.

La Empatía del Centauro, novela intensa y tierna. La Realidad y la Fantasía se dan la mano.

 

9 feb. 2013

 
Una reseña se realiza siempre tras haber leído la obra; en este caso, me tomo la libertad de confeccionarla a media lectura y sin riesgo a equivocarme.
Esta obra es lenta. José nos obliga a palpar, masticar, tragar y digerir la idea y el sentimiento que se esconde en cada frase, en cada verso y me atrevería a decir, en cada punto.
Por eso lo hago ahora, porque no quiero esperar a terminar y privaros de las sensaciones de esta historia de amor.
Aquí os dejo unos ejemplos, para que hagáis boca:
 
* "Casi descubrimos las perlas del líquen."
* "Entonces mendigué un poco de paz."
* "Las noches incuestionables y asombrosas en que nos masticábamos los  nudillos con tenedores alados."
 
Leedla, no os arrepentiréis.

30 ene. 2013

S U E Ñ O S


 
NO  ME HABÍA ENCONTRADO NUNCA CON UN LIBRO ASÍ
 
 
Junto con Penetraciones y Ortem, éste es el tercer libro que tengo de este polifacético autor.
Con Penetraciones, el lector se encuentra con una pasión sexual desaforada, acompañada de una pulcritud y belleza lingüísticas de punta en blanco.
Con Ortem, la situación es diferente. La historia tiene tanta velocidad, que el lector siempre se queda por detrás del texto.
Con Sueños reconozco que José me ha dejado fuera de juego. Es el primer libro que leo en el que el famoso marcapáginas brilla por su ausencia; no es necesario. No existe un orden de lectura. Cuando deseo leer un sueño, abro el libro por cualquier página y me empapo del sueño que aparece ante mí, con una lectura amena, con textos avispados, locuaces y discontínuos.
Una vez más, otro texto más, recomiendo la lectura.
José Martín Molina, un GRAN escritor.