
Para el lector,
atreverse con Kulo de Zebra se antoja como una verdadera osadía; no por el
hecho en sí de leer la obra, sino por las situaciones de rebeldía literaria y
conceptual a las que nos enfrenta el autor.
¿Quién diría
que el creador de estos versos es el mismo?
“Yo era el
néctar de la pulpa de la fruta de la flor del amor. De aquel amor que nos
convirtió en estatuas de sílex.” (Dolores y Nubes),
“Padre Nuestro,
que estás en las Bahamas con tu nimbo al sol” (Kulo de Zebra).
Afortunadamente,
es el mismo poeta, narrador, creador y vapuleador de sensaciones: José Martín
Molina, un auténtico Dr Jekill de la creación literaria, en la que tal vez,
Kulo de Zebra sea su Mr Hide.
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